Desde El Búnker
Alberto Osorio
Domingo 24 de noviembre de 2024.- En el acta de sesión quedó consignado que, a las 12 horas con 56 minutos del 22 de noviembre, del total de sufragios al interior del Consejo General Universitario –compuesto por 196 integrantes–, 112 votos fueron en favor de Karla Planter; 33 en beneficio de Carlos Iván Moreno; 30 para Mara Robles y 19 para Paco Muñoz, el rector de Ciencias de la Salud. Leticia Leal declinó la víspera de la sesión de CGU.
Así vivió la Universidad de Guadalajara un súper viernes que queda marcado para la historia. Los aciertos o los errores, los excesos o las virtudes de 50 rectores quedan en los archivos. El CGU, con 58% de sus votos, decidió que es tiempo de una mujer al frente de la rectoría y que en abril de 2025 Karla Alejandrina Planter Pérez debe asumir el cargo, en su calidad de rectora número 51 de la casa de estudios.
Seguro que su exdirector del departamento de Estudios Políticos y de Gobierno, Javier Hurtado, ha de sentir orgullo al ver llegar a la Rectoría General de la UdeG a una de sus alumnas, a pesar de que Karla Planter nunca soñó con ser rectora, según confesó en la entrevista concedida a la revista digital Cuarto de Guerra.
Para no olvidar
Cuando Karla apenas cumplía 16 años, iniciaba su trabajo en Radio Universidad, y desde los primeros momentos de su labor, propios y extraños se dieron cuenta de que aquella “escuincla” era portadora de una voz privilegiada y una condición nata para avanzar rápidamente en los temas de la locución, redacción o edición de noticias, labores en las que había que leer mucho, buscar datos en la biblioteca o en la hemeroteca y hacer entrevistas en la calle o donde fuera, sin miedo a nada.
Años después, en el área de noticias de Radio Universidad, se conformó un pequeño equipo de trabajo que se soñaba grande y ofrecía programas de investigación los sábados por la tarde, en donde colaboraban Josefina Real, Nelda Judith Anzar, Sergio Velasco, José Luis Estrada y otros compañeros. Ese espacio de trabajo se había convertido en un “bunker” para la producción de noticias desde inicios de los noventa, en un proyecto que impulsó Pepe Díaz y otros periodistas como Jaime Barrera, Luis Fernando Loza o Gerardo Rico.
Karla Planter formó parte de un grupo de mujeres que desde la emisora de los universitarios presumían una voz fina, agradable y educada. Entre ellas estaban Ana María García, Julieta Marón, Sara Valenzuela y otras más. Karla trabajó también en el desaparecido periódico Siglo 21, encabezado por Jorge Zepeda Patterson, en la sección de cultura.
Años después participó en forma fortuita en la revista Proceso, en su edición Jalisco, la misma que comandaba el decano de los periodistas de Jalisco, Felipe Cobián Rosales.
De su paso por los medios, Karla recuerda que una de sus principales virtudes que desarrolló en esa labor periodística fue el entender y saber escuchar a sus interlocutores, antes de decidir actuar. Esa máxima –a su juicio– se convirtió en una enseñanza de vida que le ha servido de referencia en el desarrollo de su labor profesional, académica y administrativa en la casa de estudios y en la conformación de equipos de trabajo.
De la Monraz a la rectoría
En la familia de las Planter, por el rumbo de la colonia Monraz, seguro hay motivos de fiesta. En noviembre de 2024, la menor de ellas se registró como candidata a la rectoría, y “arrasó” en la elección del CGU. Pero tras ese dato hay un referente de trabajo, tenacidad y preparación, y seguro de desvelos, sobresaltos y altas tensiones que no siempre se logran superar en forma fácil.
Entre las Planter es imposible no recordar a Elizabeth, quien, junto con el constitucionalista Carlos Ramiro Ruiz Moreno, fue clave en el grupo de asesores que trabajó al lado de Raúl Padilla López, primero en DICSA y luego como rector, ates de ser diputado local.
Paty Planter, otra de las hermanas, fue una destacada psicóloga que ya se nos adelantó, pero ella igual que Liz siempre vieron con gran entusiasmo la manera en que su hermana, iba consolidando una clara trayectoria académica al interior de la universidad, luego de separarse de los medios de comunicación.
Seguro que el fin de semana del 22 de noviembre, doña María, la madre de las Planter, tendrá en su casa orgullo para dar, presumir y prestar por lo que ahora le toca hacer a su “niña”. Quizás esa sea parte del pago a sus años de cuidado o desvelo.
Cómo olvidar aquella camioneta guayín azul de la marca Datsun, toda destartalada y del “año del caldo”, en la que María llevaba a su muchacha a Radio Universidad todas las mañanas, en la década de los noventa, y luego la trasladaba a la escuela de Estudios Políticos.
Igual, resulta imposible no recordar a Karla trepándose por la parte de atrás de una camioneta Rambler, toda destartalada que ponía a su disposición el jefe de información para ir a recoger al centro de la ciudad al famoso padre Toño y cumplir con la entrevista programada en la estación de los universitarios, en los tiempos en que los curas arribaron con sus opiniones a Radio UdeG, en un tema que molestaba a algunas personas.
O qué decir de la manera en que Karla, la rectora electa, tuvo que salir por debajo de las piernas de los agentes del poderoso Estado Mayor Presidencial para superar la valla de seguridad, en la época de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, cuando ese mandatario acudió al sepelio del Cardenal de Guadalajara, Juan Jesús Posadas Ocampo, asesinado por gatilleros al servicio del narco en el aeropuerto de la ciudad de Guadalajara, el 24 de mayo de 1994, hace 30 años, justo cuando la Red Universitaria de Jalisco apenas se estaba estructurando y la pequeña Radio Universidad era una voz poderosa en el cuadrante.
Es curioso… en la primera rueda de prensa que ofreció Karla Planter como rectora electa, y en el contacto con los y las representantes de los medios de comunicación, sin lugar a dudas y por la forma en que algunos la recibieron, quedaba claro que, aunque fuera poquito, y de alguna manera, varios se veían reflejados en el triunfo de Karla Alejandrina Planter Pérez, la mujer que llega a romper el “techo de cristal” en medio de una elección histórica, que la convertía en la primera rectora, en 232 años del desarrollo de la Universidad de Guadalajara.
Hoy es imposible no reconocer que la llegada a rectoría de Karla se da gracias el conceso de liderazgos de la UdeG, al apoyo del CGU y de personajes como el rector que va de salida, Ricardo Villanueva Lomelí, quien admite que en el conflicto que enfrentó la UdeG con el gobierno de Enrique Alfaro Jalisco, él y su familia vivieron acoso. Villanueva siempre vio con gran empatía la labor de Karla Planter y hasta da la impresión de que fue uno de sus principales promotores.
Además de esos respaldos, Karla arriba al cargo con el beneplácito de los colectivos de defensoras de los derechos de las mujeres y paritaristas que la tarde del 22 de noviembre, desde la explanada del edificio administrativo y frente al paraninfo le gritaban a la nueva rectora de la casa de los “leones negros” que ahí “estaba su manada”.
De ojos grandes color miel, Karla, como rectora, tendrá la obligación de marcar con su propio estilo el destino de la UdeG en los próximos seis años; y ya lanza como su primer gran reto el lograr mejores condiciones laborales para la planta docente, ampliar la infraestructura y la matrícula de la casa de estudios, y lograr un mayor presupuesto para consolidar el proyecto de tres nuevos centros universitarios. Seguro tendrá que lidiar y conciliar con la manada de los leones y las leonas de la UdeG, seguro que 112 votos en su favor tendrán un costo que cubrir. Mucha suerte, rectora.